Consejos para Bajar de Peso y Controlar el Azúcar en Sangre
Guía para dietas y pérdida de peso. Siempre que nos alimentamos, nuestro cuerpo cambia los carbohidratos comibles en azúcar en el torrente sanguíneo (glucosa), nuestra fuente de energía principal. Nuestra azúcar en la sangre influye qué tan insaciables nos sentimos, asimismo de cuánta energía contamos, ambos factores primordiales cuando estamos controlando cómo comemos y/o efectuamos ejercicios para bajar de peso. También determina si quemamos grasa o si la amontonamos.

El páncreas desarrolla una hormona de nombre insulina, que traslada el azúcar en la sangre hasta las células, donde se usa para conseguir energía. Todo el tiempo que comemos granos refinados (a los que ya se les ha vaciado la fibra), azúcares u otros sustentos ricos en carbohidratos que vertiginosamente son procesados como azúcar en sangre, el páncreas tiene que comenzar a crear más insulina, indispensable para que esta azúcar sea consumida completamente como energía. Esta insulina le hace notar a nuestro organismo que se encuentra demasiada energía a disposición y que tendría que desistir de quemar grasas y empezar a acumularlas.
Sin embargo, la mayor intranquilidad por la creación de insulina no es que le dice a nuestro organismo que empiece a acumular grasa, debido a que cualquier cosa que comamos y no quememos eventualmente igual termina como grasa acumulada. El impedimento principal es que la emisión de insulina hace que mucha glucosa sea llevada afuera de nuestra sangre, y esto provoca que los niveles de azúcar en sangre desciendan por debajo de lo común. Esto nos deja exhaustos, y con hambre, con ansias de continuar llenando el estómago. El fruto fatal de este contexto es que nos causa desear consumir algo más con considerable volumen de azúcar. Al hacerlo, recomenzamos el ciclo.
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